Thursday, February 21, 2008

El eclipse de ayer...

...y la luna de hoy...

Tengo las deshoras de un resorte del colchón que asoma. El color amarillo de la sección de clasificados encima del retrete. Cinco minutos de agua caliente. El pudor de una playera cortina. En el desagüe la -estúpida- petición quiero un hijo tuyo lo haré crecer yo sola. Tengo la renta de la habitación. Y en el cajón la renta de todo lo que he hecho y todo lo que ha salido mal. Mugre favorita en jeans favoritos güeist thertitú. El olor de un desodorante vacío. La imaginación que cuelga de un clavo del que no cuelga nada. Palabras enterradas en papel. Su nariz colgada en el closet sin puertas. Una almohada con ácaros de miedo cuando desde lejos ella escribe con miedo. Un acento valiente. Mi voz que no alcanza. Basuritas suelo, lagañas ojos. Una camel a la mitad que ya no fumo. Un despertador al que retraso las manecillas para dormir más y aunque supiera que fuera el día de mi muerte, como dice J. A. Molina. Crowds de Bauhaus. Tengo el Pedro Páramo gabacho que es la novela de No es País para Viejos del buen Cormac. Un hilito en el meñique teléfono a su índice. Un jeep fantasma. Una memoria que usa bastón y que lo ve todo en blanco y negro y en grano reventado.
Y tengo una ventanita que tiene el vaho que tiene 30 años y que tiene escrito cumpleaños.