Sunday, February 14, 2010
Thursday, February 11, 2010
45 minutos...
"Es como cuando pierde tu equipo: se debe aceptar la derrota con paciencia; así, lisa y llanamente": Nick Hornby.
Y sin aprender nada.
Porque de las derrotas no se aprende nada, se aprende de los éxitos -incluso esto está comprobado científicamente por alguna universidad gringa que demostró que cuando sufres una derrota las neuronas no hacen nada y cuando tienes un éxito las neuronas crecen-.
Paréntesis... eso lleva a otra pregunta... para qué queremos neuronas?
Fin del paréntesis.
En fin.
El punto es que no sé si más tarde mi vida tenga oportunidad de jugar alguna final de copa o final del mundo; una eurochampions o simplemente disputar el trofeo del Bernabeu en el estadio del Real Madrid -y que ya ganamos una vez con gol de Castro-. Sólo sé que cuando se pierde, se debe aceptar la derrota con paciencia; así, lisa y llanamente...
Amo a Nick Hornby como amo a mis hermanos y amigos; y mañana me lo llevo al bar, a platicar con él en la barra y a preguntarle qué es lo que piensa de todo lo que ha ocurrido en las últimas horas.
Y sin aprender nada.
Porque de las derrotas no se aprende nada, se aprende de los éxitos -incluso esto está comprobado científicamente por alguna universidad gringa que demostró que cuando sufres una derrota las neuronas no hacen nada y cuando tienes un éxito las neuronas crecen-.
Paréntesis... eso lleva a otra pregunta... para qué queremos neuronas?
Fin del paréntesis.
En fin.
El punto es que no sé si más tarde mi vida tenga oportunidad de jugar alguna final de copa o final del mundo; una eurochampions o simplemente disputar el trofeo del Bernabeu en el estadio del Real Madrid -y que ya ganamos una vez con gol de Castro-. Sólo sé que cuando se pierde, se debe aceptar la derrota con paciencia; así, lisa y llanamente...
Amo a Nick Hornby como amo a mis hermanos y amigos; y mañana me lo llevo al bar, a platicar con él en la barra y a preguntarle qué es lo que piensa de todo lo que ha ocurrido en las últimas horas.
Wednesday, February 10, 2010
Las otras réplicas...
La tragedia de Haití ha desatado un formidable movimiento internacional de solidaridad. Pero, según el autor, el terrmoto también ha provocado otras réplicas. Son, explica, temblores de hipocresía, racismo y amnesia que ningún sismógrafo es capaz de registrar.
Por Eduardo Galeano
Pat Robertson, teleevangelista de amplia audiencia, explicó claramente este asunto del terremoto. El pastor de almas cantó la justa: las placas tectónicas no tienen nada que ver. El terremoto es una consecuencia del pacto que los negros haitianos habían hecho con el diablo hace dos siglos. Satán los liberó de Francia, pero Haití se convirtió en un país maldito.
El bueno de Pat no está solo. Son muchos los que creen, o al menos sospechan, que la libertad fue el pecado que condenó al país a perpetua desgracia. Haití no sería un país maldito si hubiera aceptado su destino colonial.
Pero ¿maldito por quién? Los negros haitianos habían humillado al Ejército de Napoleón Bonaparte, que en esa guerra perdió dieciocho oficiales, y Francia cobró cara la expiación. Durante más de un siglo, Haití pagó a Francia una indemnización, equivalente hoy día a casi veintidós mil millones de dólares, por haber cometido semejante sacrilegio.
El nuevo país nació endeudado y arruinado, arrasado por la guerra de independencia, que a tantos mató o mutiló, y también arrasado por la explotación despiadada de sus suelos y de sus gentes extenuadas en el trabajo esclavo. La prosperidad de Francia había sido la ruina de Haití. Todo el país se había reducido a una inmensa plantación de azúcar, que aniquiló los bosques y secó la tierra. Los negros libres heredaron un reino sin sombra y sin agua.
En estos días, la prensa ha difundido reseñas históricas. Se supone que ayudan a entender lo que ocurre. En casi todos los casos, nos cuentan que Haití fue el segundo país libre de las Américas, porque había seguido el ejemplo de la independencia de Estados Unidos. La verdad es que no fue el segundo. Fue el primero, el primer país de veras libre, libre de la opresión colonial, sí, pero también libre de la esclavitud. Y fue el primero, precisamente, porque no siguió el ejemplo de Estados Unidos: Haití fue un país sin esclavos sesenta años antes que Estados Unidos, cuya primera Constitución estableció que un negro equivalía a las tres quintas partes de una persona.
Y Haití nació, por eso, condenado a la soledad. Haití difundía, con su solo ejemplo, una peste contagiosa. Ningún otro país reconoció su existencia. Todos le dieron la espalda. Ni siquiera Simón Bolívar, cuando gobernó la Gran Colombia, pudo recordar que a los haitianos debía su gloria, porque ellos le habían dado naves, armas y soldados, cuando él estaba vencido, con la sola condición de que liberara a los esclavos.
Otra réplica del terremoto: son muchos los que creen, y no pocos lo afirman, que toda ayuda será inútil, porque los haitianos son incapaces de gobernarse a sí mismos. Llevan en la frente la marca africana. Están predestinados al caos. Es la maldición negra.
Por el mismo motivo, Estados Unidos no tuvo más remedio que invadir Haití en1915. Robert Lansing, secretario de Estado, explicó entonces que "la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma y tiene una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización".
El presidente Woodrow Wilson, premio Nobel de la Paz, ferviente admirador del Ku-Klux-Klan, firmó la orden de invasión, para restablecer el orden, evitar el caos y de paso, ya que estaba, cobrar lo que Haití debía a los bancos norteamericanos. Las tropas fueron por un ratito nomás, pero se quedaron diecinueve años. No pudieron restablecer la esclavitud, como habían hecho en Tejas y en Nicaragua, pero al menos impusieron un régimen de trabajo forzado que era bastante parecido, y mientras duró la ocupación militar prohibieron que los negros entraran en los hoteles, restaurantes y clubes reservados a los extranjeros. También prohibieron que el presidente de Haití cobrara su salario, hasta que enmendó su conducta y regaló el Banco de la Nación al City Bank.
Cuando las tropas se retiraron, dejaron un país bastante peor que el que habían encontrado.
Ojalá no se repita la historia, ahora que las tropas norteamericanas han regresado, traídas por el terremoto, y sobre las ruinas ejercen el poder absoluto.
Tierra desollada, gente desesperada: Haití ha malvivido su vida, casi siempre sometido a las dictaduras militares. Dictadura tras dictadura: para que callen los muchos y los pocos manden.
Uno de los dictadores, Baby Doc Duvalier, escapó de la furia popular en enero de 1986. Se fugó, acompañado por millones de dólares, en el avión militar que el presidente Ronald Reagan le envió, en agradecimiento por los servicios prestados.
Tiempo después, cuando el terremoto estalló, Baby Doc anunció, desde el exilio, que iba a donar a Haití una parte del dineral que había robado. Fue conmovedor. Casi tanto como el gesto del Fondo Monetario Internacional, que ha decidido prestar a Haití cien millones de dólares.
La experiencia ha demostrado, en América Latina y en todo el sur del mundo, que los expertos internacionales son tan útiles como los dictadores militares, quizá más, y resultan mucho más presentables, porque matan para ayudar a sus víctimas.
En Haití, como en muchos otros países, han sido el Fondo Monetario y el Banco Mundial quienes pulverizaron el poder público y eliminaron los subsidios y los aranceles que de alguna manera protegían la producción nacional de arroz. Los campesinos que vivían de sus cultivos fueron convertidos en mendigos o balseros, arrojados a la calle o a los tiburones, y Haití pasó a importar el arroz, ése sí subsidiado, ése sí protegido, de Estados Unidos.
Gracias a los buenos servicios de estos filántropos internacionales, el terremoto aniquiló un país aniquilado: sin Estado, sin instituciones, sin hospitales, sin escuelas.
¿Sin nada? ¿Sin nada de nada?
En 1996, el diputado alemán Winfried Wolf, que llevaba unos cuantos días en Haití, consultó las estadísticas internacionales. Había escuchado una y mil veces que Haití es un país superpoblado. Le sorprendió descubrir que Alemania está casi tan superpoblada como Haití. Pero admitió: “Sí, Haití está superpoblado… de artistas”.
Winfried recorría los mercados sin cansarse nunca de tanto admirar las creaciones del arte popular de este país. Las haitianas y los haitianos tienen manos magas, que revuelven la basura y de la basura sacan fierros viejos, cristales rotos, maderas gastadas, cosas que parecen muertas, y esas escultoras y escultores les dan vida y alegría.
Haití es un país arrojado a la basura, tierra despreciada, tierra castigada, que ahora parece, después del terremoto, más muerta que nunca. ¿Le quedarán manos magas, capaces de resucitarla?
Uno de los sobrevivientes, que perdió a su mujer, a sus hijos, su casa, su todo, respondió a la pregunta de un periodista: “¿Y ahora? Ahora lloro. Todas las noches lloro. Aquí, en la plaza donde duermo, lloro. Y después me levanto y camino. No sé adónde. Camino. Sigo. Busco la vida. No me preguntes por qué”.
Por Eduardo Galeano
Pat Robertson, teleevangelista de amplia audiencia, explicó claramente este asunto del terremoto. El pastor de almas cantó la justa: las placas tectónicas no tienen nada que ver. El terremoto es una consecuencia del pacto que los negros haitianos habían hecho con el diablo hace dos siglos. Satán los liberó de Francia, pero Haití se convirtió en un país maldito.
El bueno de Pat no está solo. Son muchos los que creen, o al menos sospechan, que la libertad fue el pecado que condenó al país a perpetua desgracia. Haití no sería un país maldito si hubiera aceptado su destino colonial.
Pero ¿maldito por quién? Los negros haitianos habían humillado al Ejército de Napoleón Bonaparte, que en esa guerra perdió dieciocho oficiales, y Francia cobró cara la expiación. Durante más de un siglo, Haití pagó a Francia una indemnización, equivalente hoy día a casi veintidós mil millones de dólares, por haber cometido semejante sacrilegio.
El nuevo país nació endeudado y arruinado, arrasado por la guerra de independencia, que a tantos mató o mutiló, y también arrasado por la explotación despiadada de sus suelos y de sus gentes extenuadas en el trabajo esclavo. La prosperidad de Francia había sido la ruina de Haití. Todo el país se había reducido a una inmensa plantación de azúcar, que aniquiló los bosques y secó la tierra. Los negros libres heredaron un reino sin sombra y sin agua.
En estos días, la prensa ha difundido reseñas históricas. Se supone que ayudan a entender lo que ocurre. En casi todos los casos, nos cuentan que Haití fue el segundo país libre de las Américas, porque había seguido el ejemplo de la independencia de Estados Unidos. La verdad es que no fue el segundo. Fue el primero, el primer país de veras libre, libre de la opresión colonial, sí, pero también libre de la esclavitud. Y fue el primero, precisamente, porque no siguió el ejemplo de Estados Unidos: Haití fue un país sin esclavos sesenta años antes que Estados Unidos, cuya primera Constitución estableció que un negro equivalía a las tres quintas partes de una persona.
Y Haití nació, por eso, condenado a la soledad. Haití difundía, con su solo ejemplo, una peste contagiosa. Ningún otro país reconoció su existencia. Todos le dieron la espalda. Ni siquiera Simón Bolívar, cuando gobernó la Gran Colombia, pudo recordar que a los haitianos debía su gloria, porque ellos le habían dado naves, armas y soldados, cuando él estaba vencido, con la sola condición de que liberara a los esclavos.
Otra réplica del terremoto: son muchos los que creen, y no pocos lo afirman, que toda ayuda será inútil, porque los haitianos son incapaces de gobernarse a sí mismos. Llevan en la frente la marca africana. Están predestinados al caos. Es la maldición negra.
Por el mismo motivo, Estados Unidos no tuvo más remedio que invadir Haití en1915. Robert Lansing, secretario de Estado, explicó entonces que "la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma y tiene una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización".
El presidente Woodrow Wilson, premio Nobel de la Paz, ferviente admirador del Ku-Klux-Klan, firmó la orden de invasión, para restablecer el orden, evitar el caos y de paso, ya que estaba, cobrar lo que Haití debía a los bancos norteamericanos. Las tropas fueron por un ratito nomás, pero se quedaron diecinueve años. No pudieron restablecer la esclavitud, como habían hecho en Tejas y en Nicaragua, pero al menos impusieron un régimen de trabajo forzado que era bastante parecido, y mientras duró la ocupación militar prohibieron que los negros entraran en los hoteles, restaurantes y clubes reservados a los extranjeros. También prohibieron que el presidente de Haití cobrara su salario, hasta que enmendó su conducta y regaló el Banco de la Nación al City Bank.
Cuando las tropas se retiraron, dejaron un país bastante peor que el que habían encontrado.
Ojalá no se repita la historia, ahora que las tropas norteamericanas han regresado, traídas por el terremoto, y sobre las ruinas ejercen el poder absoluto.
Tierra desollada, gente desesperada: Haití ha malvivido su vida, casi siempre sometido a las dictaduras militares. Dictadura tras dictadura: para que callen los muchos y los pocos manden.
Uno de los dictadores, Baby Doc Duvalier, escapó de la furia popular en enero de 1986. Se fugó, acompañado por millones de dólares, en el avión militar que el presidente Ronald Reagan le envió, en agradecimiento por los servicios prestados.
Tiempo después, cuando el terremoto estalló, Baby Doc anunció, desde el exilio, que iba a donar a Haití una parte del dineral que había robado. Fue conmovedor. Casi tanto como el gesto del Fondo Monetario Internacional, que ha decidido prestar a Haití cien millones de dólares.
La experiencia ha demostrado, en América Latina y en todo el sur del mundo, que los expertos internacionales son tan útiles como los dictadores militares, quizá más, y resultan mucho más presentables, porque matan para ayudar a sus víctimas.
En Haití, como en muchos otros países, han sido el Fondo Monetario y el Banco Mundial quienes pulverizaron el poder público y eliminaron los subsidios y los aranceles que de alguna manera protegían la producción nacional de arroz. Los campesinos que vivían de sus cultivos fueron convertidos en mendigos o balseros, arrojados a la calle o a los tiburones, y Haití pasó a importar el arroz, ése sí subsidiado, ése sí protegido, de Estados Unidos.
Gracias a los buenos servicios de estos filántropos internacionales, el terremoto aniquiló un país aniquilado: sin Estado, sin instituciones, sin hospitales, sin escuelas.
¿Sin nada? ¿Sin nada de nada?
En 1996, el diputado alemán Winfried Wolf, que llevaba unos cuantos días en Haití, consultó las estadísticas internacionales. Había escuchado una y mil veces que Haití es un país superpoblado. Le sorprendió descubrir que Alemania está casi tan superpoblada como Haití. Pero admitió: “Sí, Haití está superpoblado… de artistas”.
Winfried recorría los mercados sin cansarse nunca de tanto admirar las creaciones del arte popular de este país. Las haitianas y los haitianos tienen manos magas, que revuelven la basura y de la basura sacan fierros viejos, cristales rotos, maderas gastadas, cosas que parecen muertas, y esas escultoras y escultores les dan vida y alegría.
Haití es un país arrojado a la basura, tierra despreciada, tierra castigada, que ahora parece, después del terremoto, más muerta que nunca. ¿Le quedarán manos magas, capaces de resucitarla?
Uno de los sobrevivientes, que perdió a su mujer, a sus hijos, su casa, su todo, respondió a la pregunta de un periodista: “¿Y ahora? Ahora lloro. Todas las noches lloro. Aquí, en la plaza donde duermo, lloro. Y después me levanto y camino. No sé adónde. Camino. Sigo. Busco la vida. No me preguntes por qué”.
Tuesday, February 09, 2010
Fiebre...
El placer me es cada vez más huidizo, escribe en un momento Nick Hornby en Fiebre en las Gradas (Fever Pitch).
Yo cierro un poco el libro y me quedo pensando unos segundos. Le digo que a mí también me pasa lo mismo con el placer y que sé de lo que habla porque tengo más o menos la edad que él tenía cuando escribió este libro -35-. Sin embargo para estar seguro, le pregunto si él sabe por qué de momento uno tiene esa sensación; o a partir de qué? si la crisis de los 30, de los 40, existen realmente o son un mito, Nick?
Pero no responde. Hasta ahora no lo ha hecho. Y lleva unas páginas más hablando del Arsenal y de cómo siempre jugaban aburrido y perdian -y entonces pensé que los Pumas son el Arsenal de México-; y me da por bostezar sobre la grada hecha cama, del estadio que es mi cuarto.
Quizá más adelante Nick responda mis preguntas y me explique cómo es que en cierto momento uno pierde la capacidad de asombro, que es algo prohibido para cualquier ser vivo o animado.
Mientras me enamoraré sólo del futbol tal como antes me he enamorado de las mujeres: "de repente, sin explicación, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar para nada en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia traería consigo", que es como Nick me dice que se ha enamorado de ambas cosas, fútbol y mujeres.
La buena noticia es que mientras termino el libro, el mundial queda cada vez más cerca.
Yo cierro un poco el libro y me quedo pensando unos segundos. Le digo que a mí también me pasa lo mismo con el placer y que sé de lo que habla porque tengo más o menos la edad que él tenía cuando escribió este libro -35-. Sin embargo para estar seguro, le pregunto si él sabe por qué de momento uno tiene esa sensación; o a partir de qué? si la crisis de los 30, de los 40, existen realmente o son un mito, Nick?
Pero no responde. Hasta ahora no lo ha hecho. Y lleva unas páginas más hablando del Arsenal y de cómo siempre jugaban aburrido y perdian -y entonces pensé que los Pumas son el Arsenal de México-; y me da por bostezar sobre la grada hecha cama, del estadio que es mi cuarto.
Quizá más adelante Nick responda mis preguntas y me explique cómo es que en cierto momento uno pierde la capacidad de asombro, que es algo prohibido para cualquier ser vivo o animado.
Mientras me enamoraré sólo del futbol tal como antes me he enamorado de las mujeres: "de repente, sin explicación, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar para nada en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia traería consigo", que es como Nick me dice que se ha enamorado de ambas cosas, fútbol y mujeres.
La buena noticia es que mientras termino el libro, el mundial queda cada vez más cerca.
Sunday, February 07, 2010
Oh when the...
Lo primero que pienso es si justo a esta hora y minuto, Arkady Raventon estará festejando como yo.
Wednesday, February 03, 2010
Prefiero el fútbol...
No hay deporte que tenga mayor velocidad que la vida misma; tan es así, que es el único deporte en el que ni siquiera hay tiempo para entrenar.
Wednesday, January 20, 2010
Sí, Haití...
Es difícil no tocar el tema. Porque a partir de una desgracia, zaz, todos muestran su aprovechamiento, perdón, su humanidad.
Cuando el fotógrafo Daniel Aguilar vino a montar con nosotros una exposición retrospectiva, una serie tomada en Haití mostraba el linchamiento de un presunto violador. En ese entonces, hablamos del país y de su situación grabada en videos como éste y éste otro.
Yo concluí que si el infierno tendría un país, ése sería Haití. Porque infiernos hay muchos pero hasta entones no existía una sede.
Con el terremoto los europeos quieren 'ayudar'. Un buen amigo reniega: 'hijos de puta los europeos, sobre todo los franceses, primero los esclavizan luego los abandonan y ahora les quieren ayudar'.
Y comparó la situación de 'ayuda' con lo que ocurrió en Chiapas desde el 94.
- Si tanto quieren a los indígenas, por qué no se los llevan a España?- le dijo a un español en medio de una discusión de cervezas.
El amigo español enamorado del zapatismo y radicado algún tiempo en Chiapas (fotógrafo que trabajó en El Deseo, productora de Almodóvar y también en el set de La Ciudad de los Niños Perdidos, de Caro y Jeunet -mi película preferida de todos los tiempos-) respondió que porque no tenían papeles.
- Por eso, y por qué no les dan papeles?
La discusión no iba en el sentido de dónde debieran o no vivir los indígenas, o de la exclusión-olvido de la política un país, o de la incapacidad de los mismos indígenas por adaptarse a las políticas de exclusión de un país, tomando el caso de los judíos. Iba en el sentido de que para los europeos cualquier persona 'folklórica', y más si es pobre, representa inmediatamente alguien a quién se le debe de ayudar. Una ayuda de turista.
Yo sólo espero que a raíz de esto, Haití no regrese a ser el infierno que era. Que si hay algo positivo a raíz de una desgracia como esta, esto sirva al menos para ocupar espacios en los diarios y que la gente recuerde que existe un país que se llama Haití donde vive gente y no zombis que practican el vudú.
Cómo se va a recuperar? no lo sé. Cómo puede ayudar uno? tampoco lo sé. Pero representa la forma de carroña en la que opera el mundo... ayuda de los empresarios y de los países poderosos? ayuda mis huevos. Los países poderosos siguen siendo esos buitres que cuando ven a un animal débil, sólo esperan el momento preciso de comer. O a veces, simplemente hay qué esperar un terremoto.
Cuando el fotógrafo Daniel Aguilar vino a montar con nosotros una exposición retrospectiva, una serie tomada en Haití mostraba el linchamiento de un presunto violador. En ese entonces, hablamos del país y de su situación grabada en videos como éste y éste otro.
Yo concluí que si el infierno tendría un país, ése sería Haití. Porque infiernos hay muchos pero hasta entones no existía una sede.
Con el terremoto los europeos quieren 'ayudar'. Un buen amigo reniega: 'hijos de puta los europeos, sobre todo los franceses, primero los esclavizan luego los abandonan y ahora les quieren ayudar'.
Y comparó la situación de 'ayuda' con lo que ocurrió en Chiapas desde el 94.
- Si tanto quieren a los indígenas, por qué no se los llevan a España?- le dijo a un español en medio de una discusión de cervezas.
El amigo español enamorado del zapatismo y radicado algún tiempo en Chiapas (fotógrafo que trabajó en El Deseo, productora de Almodóvar y también en el set de La Ciudad de los Niños Perdidos, de Caro y Jeunet -mi película preferida de todos los tiempos-) respondió que porque no tenían papeles.
- Por eso, y por qué no les dan papeles?
La discusión no iba en el sentido de dónde debieran o no vivir los indígenas, o de la exclusión-olvido de la política un país, o de la incapacidad de los mismos indígenas por adaptarse a las políticas de exclusión de un país, tomando el caso de los judíos. Iba en el sentido de que para los europeos cualquier persona 'folklórica', y más si es pobre, representa inmediatamente alguien a quién se le debe de ayudar. Una ayuda de turista.
Yo sólo espero que a raíz de esto, Haití no regrese a ser el infierno que era. Que si hay algo positivo a raíz de una desgracia como esta, esto sirva al menos para ocupar espacios en los diarios y que la gente recuerde que existe un país que se llama Haití donde vive gente y no zombis que practican el vudú.
Cómo se va a recuperar? no lo sé. Cómo puede ayudar uno? tampoco lo sé. Pero representa la forma de carroña en la que opera el mundo... ayuda de los empresarios y de los países poderosos? ayuda mis huevos. Los países poderosos siguen siendo esos buitres que cuando ven a un animal débil, sólo esperan el momento preciso de comer. O a veces, simplemente hay qué esperar un terremoto.
Monday, January 18, 2010
Anneke...
Hasta ahora sólo he pedido una firma-grabación-mancha-golpe-foto-abrazo-recuerdo, es decir, un autógrafo, dos veces.
A esta mujer que canta y respira debajo del agua le pedí además, en aquél programa de radio, que se casara conmigo (lo mismo hubiera pedido a Lisa Gerrard si alguna vez la hubiera etrevistado).
No aceptó, obvio; le dio risa.A esta mujer que canta y respira debajo del agua le pedí además, en aquél programa de radio, que se casara conmigo (lo mismo hubiera pedido a Lisa Gerrard si alguna vez la hubiera etrevistado).
Pero era en serio.
(Por cierto, The Gathering fue una de las bandas con uno de los mejores bateristas de todos los tiempos)
Sunday, December 20, 2009
2o1o...
Promesa de supervivencia y que venga la influenza la crisis e incluso el fin del mundo, siempre que tu compañía derrita todo lo malo como nieve de comercial navideño. Se trata de unir principio con fin... y si no pudieron tienen, tenemos, todo el 2010 para hacerlo. Cómo un simple número parece que todo lo cambia...
Etiquetas:
Radio G-L-G
Tuesday, December 15, 2009
Boogie el Aceitoso...
Y entonces le dije: No te olvides de que el ser humano es plaga, Boogie. No te olvides.
Thursday, December 03, 2009
Y no fue ciencia ficción…
La dejé con mi vehículo oficial de la FIL –una bici incondicional- en el hotel, porque a las 22:30 horas ella y lo que quedaba de su pequeño cuerpo debían ir al aeropuerto a recoger a un escritor. La paleta decía Larry Algo pero como estaba puesta de cabeza no di mucha atención.
Tuve una repentina intención de acompañarla pero uno debe mantenerse profesional haciendo las labores encomendadas. Tenía qué hacer el viaje sola.
Al día siguiente me comentó que el escritor que recogió era un viejito que apenas caminaba y que la levantó a las 3am para que le ayudara a marcar un número internacional. Como no estaba cubierto por el hotel el viejito debió bajar a recepción para abrir un voucher. Y a las 4am nuevamente le pidió ayuda a ella porque en el hotel no tenían traductor. Ella durmió poco.
La noche siguiente fuimos a una fiesta. Al llegar, otro escritor de Los Angeles, como de 40, la saludó. Más tarde ella se perdió por ahí y al final, el mismo tipo ya en copas regresó y sabiendo que venía conmigo, me dijo que si se ‘la podía robar’ porque ella llevaba su agenda y al parecer dos muchachas lo querían entrevistar (a las 2am, ajá).
En un inglés con acento más que chilango, celoso de aquí a saturno, le dije que para empezar él ya era muy mayor para llevar por sí solo su propia agenda; pero que lo más importante, esa pregunta de ser robada debía hacérsela a ella.
Le dijo algo al oído y se fue.
- Pero quién se cree? que además me puede pedir permiso para robarte como si te trataras de una cosa?, - le dije como estrategia de despiste haciéndolo pasar todo como una demostración del machismo de este zoquete.
Al día siguiente, en el programa literario el tema: “Ciencia Ficción, Los Angeles, Otro Planeta”. Entro con la Punky Brewster y lo primero que veo es a ella que nos invita dos lugares. Miro hacia la mesa y lo segundo que veo es al cuarentón que la noche antes quería robársela. El muy cabrón era uno de los autores de ciencia ficción traído a la FIL para exponer sus grandes ideas. Maldición.
Y a lado de este reconocido escritor y reconocido zoquete cuarentón, él, uno de mis grandes autores de Ciencia Ficción cuya mezcla en la mesa, me crea entonces un mundo agridulce, como estar en Marte pero sin nave espacial.
- Puta, de haber sabido traía mi edición Roca de Mundo Anillo. Ese es de los autores de ci-fi vivos más cabrones en la historia de todas las galaxias.
Y ella dice: Ese? pero si es el viejito por el que fui al aeropuerto y que luego me despertó dos veces en la madrugada!
El viejito era nada más, nada menos que… Larry Niven.
Y cada que Niven hablaba ponía gran atención; y cada que el zoquete de marca espacial hablaba, pensaba por dentro 'bah, dice puras pendejadas de marca galaxial'.
Esto no fue ciencia ficción.
Tuve una repentina intención de acompañarla pero uno debe mantenerse profesional haciendo las labores encomendadas. Tenía qué hacer el viaje sola.
Al día siguiente me comentó que el escritor que recogió era un viejito que apenas caminaba y que la levantó a las 3am para que le ayudara a marcar un número internacional. Como no estaba cubierto por el hotel el viejito debió bajar a recepción para abrir un voucher. Y a las 4am nuevamente le pidió ayuda a ella porque en el hotel no tenían traductor. Ella durmió poco.
La noche siguiente fuimos a una fiesta. Al llegar, otro escritor de Los Angeles, como de 40, la saludó. Más tarde ella se perdió por ahí y al final, el mismo tipo ya en copas regresó y sabiendo que venía conmigo, me dijo que si se ‘la podía robar’ porque ella llevaba su agenda y al parecer dos muchachas lo querían entrevistar (a las 2am, ajá).
En un inglés con acento más que chilango, celoso de aquí a saturno, le dije que para empezar él ya era muy mayor para llevar por sí solo su propia agenda; pero que lo más importante, esa pregunta de ser robada debía hacérsela a ella.
Le dijo algo al oído y se fue.
- Pero quién se cree? que además me puede pedir permiso para robarte como si te trataras de una cosa?, - le dije como estrategia de despiste haciéndolo pasar todo como una demostración del machismo de este zoquete.
Al día siguiente, en el programa literario el tema: “Ciencia Ficción, Los Angeles, Otro Planeta”. Entro con la Punky Brewster y lo primero que veo es a ella que nos invita dos lugares. Miro hacia la mesa y lo segundo que veo es al cuarentón que la noche antes quería robársela. El muy cabrón era uno de los autores de ciencia ficción traído a la FIL para exponer sus grandes ideas. Maldición.
Y a lado de este reconocido escritor y reconocido zoquete cuarentón, él, uno de mis grandes autores de Ciencia Ficción cuya mezcla en la mesa, me crea entonces un mundo agridulce, como estar en Marte pero sin nave espacial.
- Puta, de haber sabido traía mi edición Roca de Mundo Anillo. Ese es de los autores de ci-fi vivos más cabrones en la historia de todas las galaxias.
Y ella dice: Ese? pero si es el viejito por el que fui al aeropuerto y que luego me despertó dos veces en la madrugada!
El viejito era nada más, nada menos que… Larry Niven.
Y cada que Niven hablaba ponía gran atención; y cada que el zoquete de marca espacial hablaba, pensaba por dentro 'bah, dice puras pendejadas de marca galaxial'.
Esto no fue ciencia ficción.
Tuesday, December 01, 2009
Dónde andas???
Tuesday, November 24, 2009
Esperanza...
Se suicidó un ex-rector.
El suicidio es el mayor grado de desesperanza.
Y los reporteros, de risa.
"No, la gente en las calles no cree que haya sido suicidio porque se dice que no fue uno sino tres disparos en la sien. Cuando se dió la noticia en las instalaciones del Centro Universitario los estudiantes dijeron 'ahora sí ya se armó!' No sabemos exactamente qué significan esas palabras pero eso dicen!".
Y otro -que hasta libros publicados tiene-: "Yo conocí al ex-rector cuando lo entrevisté para un reportaje y desde entonces me pareció un gran melómano. El grupo político opositor lo consideraba un gran melómano también"... Melómano... o mitómano? O quizá podrían ser ambas: quizá el ex-rector era quién llevaba los cd's para bailar a las reuniones.
Y la hipocresía que subrayó una llamada a la cabina: "Ahora que está muerto todos lo recuerdan bien y le mandan afecto (-la teoría de que cuando uno muere se hace inmediatamente buena persona-), pero quisiera preguntarles: si tanto lo estimaban por qué no le dieron ese apoyo y muestras de afecto mientras luchaba?"...
El suicidio es el mayor grado de desesperanza.
En El Señor de los Anillos la esperanza y desesperanza están registradas en dos personajes: es la diferencia entre Denethor y el Rey Theóden. El primero, sin esperanza interna, se suicida. El segundo se pone de nuevo la armadura y sale después de años a combatir: "Ride, Riders of Théoden, ride!". Y muere, pero como héroe diciendo que ahora se reencontrará con sus antepasados y los mirará orgulloso y con la cara en alto; con respeto: "Live now in blessedness; and when you sit in peace with your pipe, think of me! For never now shall I sit with you in Meduseld, as I promised, or listen to your herb-lore...", dice sus últimas palabras a Pippin. Y cuando Pippin le cuenta a Aragorn, éste le dice que entonces cuando fume su pipa recuerde a Théoden porque era un gran rey (uuu uu uuuu -chillo como perro-, qué pasaje más conmovedor).
No sé si ya lo mencioné en este blog pero una vez en esta oficina alguien vio El Señor de los Anillos en mi escritorio cuando releía algunos pasajes, y me preguntó que si era para matar orcos.
Me reí.
Noches después en un bar y ya en chelas le recordé la pregunta. Le dije que me había reído porque la respuesta era 'sí; releo a Tolkien para matar orcos': los orcos del trabajo, los orcos de esta ciudad, los orcos que hacen pensar que el mundo está en tu contra. Y entonces necesitaba a Tolkien. Recordar esperanza.
Ojalá el ex-rector o incluso Hunter S. Thompson quien se suicidó de la misma forma y cuya carta de despedida sólo decía, 'esto no va a doler', hubieran tenido un ejemplar. Porque a veces la vida se sostiene de hilos tan delgados como la página de un libro; pero eso es suficiente.
El suicidio es el mayor grado de desesperanza.
Y los reporteros, de risa.
"No, la gente en las calles no cree que haya sido suicidio porque se dice que no fue uno sino tres disparos en la sien. Cuando se dió la noticia en las instalaciones del Centro Universitario los estudiantes dijeron 'ahora sí ya se armó!' No sabemos exactamente qué significan esas palabras pero eso dicen!".
Y otro -que hasta libros publicados tiene-: "Yo conocí al ex-rector cuando lo entrevisté para un reportaje y desde entonces me pareció un gran melómano. El grupo político opositor lo consideraba un gran melómano también"... Melómano... o mitómano? O quizá podrían ser ambas: quizá el ex-rector era quién llevaba los cd's para bailar a las reuniones.
Y la hipocresía que subrayó una llamada a la cabina: "Ahora que está muerto todos lo recuerdan bien y le mandan afecto (-la teoría de que cuando uno muere se hace inmediatamente buena persona-), pero quisiera preguntarles: si tanto lo estimaban por qué no le dieron ese apoyo y muestras de afecto mientras luchaba?"...
El suicidio es el mayor grado de desesperanza.
En El Señor de los Anillos la esperanza y desesperanza están registradas en dos personajes: es la diferencia entre Denethor y el Rey Theóden. El primero, sin esperanza interna, se suicida. El segundo se pone de nuevo la armadura y sale después de años a combatir: "Ride, Riders of Théoden, ride!". Y muere, pero como héroe diciendo que ahora se reencontrará con sus antepasados y los mirará orgulloso y con la cara en alto; con respeto: "Live now in blessedness; and when you sit in peace with your pipe, think of me! For never now shall I sit with you in Meduseld, as I promised, or listen to your herb-lore...", dice sus últimas palabras a Pippin. Y cuando Pippin le cuenta a Aragorn, éste le dice que entonces cuando fume su pipa recuerde a Théoden porque era un gran rey (uuu uu uuuu -chillo como perro-, qué pasaje más conmovedor).
No sé si ya lo mencioné en este blog pero una vez en esta oficina alguien vio El Señor de los Anillos en mi escritorio cuando releía algunos pasajes, y me preguntó que si era para matar orcos.
Me reí.
Noches después en un bar y ya en chelas le recordé la pregunta. Le dije que me había reído porque la respuesta era 'sí; releo a Tolkien para matar orcos': los orcos del trabajo, los orcos de esta ciudad, los orcos que hacen pensar que el mundo está en tu contra. Y entonces necesitaba a Tolkien. Recordar esperanza.
Ojalá el ex-rector o incluso Hunter S. Thompson quien se suicidó de la misma forma y cuya carta de despedida sólo decía, 'esto no va a doler', hubieran tenido un ejemplar. Porque a veces la vida se sostiene de hilos tan delgados como la página de un libro; pero eso es suficiente.
Thursday, November 19, 2009
Una nueva -misma- gran mamada...
Como el universo está gozando de cambios importantes en su democracia, Disney, que siempre ha sido un parteaguas al respecto, no se podía quedar atrás y nos presenta a su décima princesa, que es la primera princesa afroamericana. Negra. Aplausos.
No han dicho si además de refritear no sólo historias sino dibujos, van a respetar los textos literarios (en este caso 'La princesa Rana', de E.D. Baker): ese sí sería un verdadero avance y no traer a la pantalla una nueva gran mamada con los vestidos de siempre aunque ahora lucidos por una princesa negra.
Crea Disney su primera princesa negra
Afp
Jueves 19 de noviembre de 2009, p. 7
Los Ángeles, 18 de noviembre. Tiana se llama la primera princesa negra de factura Disney, que finalmente recreó un clásico infantil entre el jazz y el zydeco de Nueva Orleáns, corazón cultural de la comunidad afroaestadunidense, que con Barack Obama de presidente empieza a ver esfumarse algunos tabúes.
The Princess and the Frog, dirigida por John Musker y Ron Clements, que llamarán en algunos países en español Tiana y el sapo, no es la única heroína diferente para los clásicos de Disney, pero sí la primera a la que sin ser caucásica le dan un principado de fantasía ambientado en Estados Unidos.
Anteriormente la indígena Pocahontas (1995), conquistada por el colono inglés John Smith, y Jasmine (de Aladino, en 1992) llegaron al celuloide de la mano del mismo estudio, pero la primera se recreó en las tierras canadienses de la tribu powhatan y la segunda es parte de los cuentos árabes de Las mil y una noches.
Foto
Tiana, la protagonista
La producción, bajo las órdenes de Randy Newman –postulado al Óscar por Cars y Toy Story, entre otras–, empezó mucho antes de que el nombre de Obama destacara como favorito a ocupar la Casa Blanca.
La película estará en los cines de Estados Unidos desde el 11 de diciembre, tras un estreno en Nueva York y Los Ángeles el 25 de este mes.
No han dicho si además de refritear no sólo historias sino dibujos, van a respetar los textos literarios (en este caso 'La princesa Rana', de E.D. Baker): ese sí sería un verdadero avance y no traer a la pantalla una nueva gran mamada con los vestidos de siempre aunque ahora lucidos por una princesa negra.
Crea Disney su primera princesa negra
Afp
Jueves 19 de noviembre de 2009, p. 7
Los Ángeles, 18 de noviembre. Tiana se llama la primera princesa negra de factura Disney, que finalmente recreó un clásico infantil entre el jazz y el zydeco de Nueva Orleáns, corazón cultural de la comunidad afroaestadunidense, que con Barack Obama de presidente empieza a ver esfumarse algunos tabúes.
The Princess and the Frog, dirigida por John Musker y Ron Clements, que llamarán en algunos países en español Tiana y el sapo, no es la única heroína diferente para los clásicos de Disney, pero sí la primera a la que sin ser caucásica le dan un principado de fantasía ambientado en Estados Unidos.
Anteriormente la indígena Pocahontas (1995), conquistada por el colono inglés John Smith, y Jasmine (de Aladino, en 1992) llegaron al celuloide de la mano del mismo estudio, pero la primera se recreó en las tierras canadienses de la tribu powhatan y la segunda es parte de los cuentos árabes de Las mil y una noches.
Foto
Tiana, la protagonista
La producción, bajo las órdenes de Randy Newman –postulado al Óscar por Cars y Toy Story, entre otras–, empezó mucho antes de que el nombre de Obama destacara como favorito a ocupar la Casa Blanca.
La película estará en los cines de Estados Unidos desde el 11 de diciembre, tras un estreno en Nueva York y Los Ángeles el 25 de este mes.
Wednesday, November 18, 2009
Liber y los Balkaneros...
Wednesday, November 11, 2009
Mil de esos instrumentos, por favor...
Noche abierta como acordeón. Miércoles confuso que por un error de hecho en el infinito se pone la máscara de un sábado tranquilo. Suena un violín luego mil; suena la calle luego pisadas de los de a pie; suena un andador luego una bebida que traza garabatos con el humo de su temperatura, ¿o es el aire helado? Y suenan los Tiger luego los días como hoy las noches como ésta, en que no hay qué enfrentar nada, todos escuchan... y no hay qué preguntarse cómo empezar a empezar...
Etiquetas:
Radio G-L-G
Monday, November 09, 2009
Del halo al anonimato...
Friday, November 06, 2009
Un Susan Adams con brisa de fin de semana, por favor...
Caught
Two tankers sit at the split between
sky and water,
our ankles are knit by rockpool eddies
and arms wrap the other as linen,
we are one cloth, bound.
Rock fishermen arrive, its time,
they throw lines from precipitous edges,
their rods cut arches against smashed foam
travelling the jag of the escarpment
in rapid explosions of birth.
Then shimmering silver, sparks
tossed from a frightened fish desperate to live.
A trophy photo is taken and
the fish is thrown back in.
Neither of us can throw the other back in
our capes of scales dazzle still,
we are caught on the sharpest hook
of imagination, reeled in, pull free but jump
on the hook again.
The trap of survival.
There is no registry of rules
but a bond that recognises our total.
We're stars gazing at our galaxy,
a blaze of globulus spray splashed across
the netted blackness of
sky's own catch of silver.
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