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Friday, May 01, 2009
Wednesday, April 01, 2009
Sunday, March 01, 2009
Sunday, February 01, 2009
Tuesday, January 27, 2009
En su más reciente y quizá última novela, Juan José Millás (otra vez???!!!) cuenta una anécdota de pequeño que de gráfica que es, podría ser un cortometraje.
Era niño y soñó que escarbando en la arena se encontraba una peseta. Contó el sueño a su madre y no recuerdo si ese mismo día o después, fueron a la playa.
La madre le dijo a Juan José Millás Niño que escarbara en la arena. Obedeció y luego de unos minutos o segundos... apareció una moneda de una peseta.
Juanjo Niño fue corriendo hacia su madre con una felicidad que iluminaba la playa -no lo describe así pero así lo imagino-. Le dijo que su sueño se había hecho realidad.
Años después, muchos años después, en el sicoanalista, Juanjo Adulto concluyó que la moneda la había enterrado su madre.
"Era tan obvio!!!", explica más o menos.
Pero la anécdota, desde pequeño, le dijo que los sueños se cumplen.
Yo empiezo a ver una peseta... una peseta que viene color verde; y que han plantado personas-células-mías... y sí; por qué no? indirectamente una que otra cucaracha o serpiente.
Era niño y soñó que escarbando en la arena se encontraba una peseta. Contó el sueño a su madre y no recuerdo si ese mismo día o después, fueron a la playa.
La madre le dijo a Juan José Millás Niño que escarbara en la arena. Obedeció y luego de unos minutos o segundos... apareció una moneda de una peseta.
Juanjo Niño fue corriendo hacia su madre con una felicidad que iluminaba la playa -no lo describe así pero así lo imagino-. Le dijo que su sueño se había hecho realidad.
Años después, muchos años después, en el sicoanalista, Juanjo Adulto concluyó que la moneda la había enterrado su madre.
"Era tan obvio!!!", explica más o menos.
Pero la anécdota, desde pequeño, le dijo que los sueños se cumplen.
Yo empiezo a ver una peseta... una peseta que viene color verde; y que han plantado personas-células-mías... y sí; por qué no? indirectamente una que otra cucaracha o serpiente.
Monday, January 26, 2009
Otra vez la sombra...
Nos quedamos dormidos viendo Dr. Strangelove. De pronto, ya en el sueño, despierto en la casa de mi abuelo cuando, como en una escena cliché de película de terror, una mano negra se apoyaba de mi antebrazo derecho. La sombra subía. Me jalaba. Me bajé de la cama fui hacia la ventana y abrí las cortinas. En la calle todo oscuro, negro, y la silueta de un tipo caminando.
Ya te vi; ya te vi, le grité… pero desapareció al segundo entre los cables del poste de luz. Le grité que no se fuera, que se dejara ver de nuevo. Pero no se dejó ver. Entonces, con un pie en la vigilia y otro en el ensueño, sentía cómo era atraído, como gravedad, a un clóset blanco que no existe en la casa de mi abuelo y cuyas puertas permanecían cerradas y con muebles estorbando la entrada. En el mismo estado de vigilia-ensueño quise despertar a Shecomesincolorsintheair para que ella, ya despierta, me despertara-rescatara a mí. Pero cuando regresé a la cama ya no era Shecomesincolors... era Lafran; Lafran en edad niña y el cabello super lacio… Estaba por decirle hey, despiértame; pero no me dio oportunidad: se puso a llorar, y llorar. Me duele mi tobillo, me dijo; y lloraba y lloraba… le dije que le pondría alguna pomada y el dolor se iría. Pero el clóset se volvió la gravedad de nuevo. Me puse, o lo que sea, me puso de pie de nuevo. llevándome de nuevo hacia el clóset blanco con esa fuerza como de gravedad. Tomé algo de valor y dije quieres meterme al clóset?; pues me meto yo. Y comencé a quitar los muebles las lámparas las cajas que impedían abrir las puertas del clóset blanco. Pero al final dije no, no es momento... y empecé a huir hacia la puerta de la habitación.
Ahí me despertó Shecomesincolors.
Respiras mal… estás agitado…!, me dijo líneas cliché de una película de terror (pero qué más podría decir?). Mi corazón tenía claustrofobia: quería encontrar una salida de emergencia en mi cuerpo.
Entonces le conté mi sueño y otros parecidos en menos de un año. Y cómo en una semana tres personas soñaron mal conmigo cuando en realidad yo me encontraba bien. Y cómo Majestadoscura, a quien he visto dos veces en mi vida, se ha metido a mis pesadillas y en los días siguientes me ha descrito lo que yo vivía-veía-sentía...
Apenas volvimos a dormir. Ella se pasó la noche analizando y escuchando el sueño los sueños las coincidencias. Yo quería recordarlo todo íntegro y por eso lo escribo. También porque quiero recordar que Shecomesincolors estuvo ahí. Lo único que no recuerdo es la canción que había… porque había una canción y yo la reconocía y hasta me la sabía... pero no la recuerdo.
Hoy por la mañana hablé con mi padre. Todo está bien en casa y en la del abuelo. Luego hablé con Lafran y me dijo que el sábado había chocado con Gabo. Pérdida total. Pero para el caso, me dijo, tranqui, que no me duele ni un tobillo y a Gabo tampoco le pasó nada... Me dejó más tranquilo hasta que le pregunté a Majestadoscura si sabía de mi pesadilla.
Tú qué crees?, respondió...
Pero no sé ya qué más pensar; y me da mucha curiosidad cómo lo único blanco, lo único, que era ese clóset que no existe en esa casa, era lo que más me aterraba.
Ya te vi; ya te vi, le grité… pero desapareció al segundo entre los cables del poste de luz. Le grité que no se fuera, que se dejara ver de nuevo. Pero no se dejó ver. Entonces, con un pie en la vigilia y otro en el ensueño, sentía cómo era atraído, como gravedad, a un clóset blanco que no existe en la casa de mi abuelo y cuyas puertas permanecían cerradas y con muebles estorbando la entrada. En el mismo estado de vigilia-ensueño quise despertar a Shecomesincolorsintheair para que ella, ya despierta, me despertara-rescatara a mí. Pero cuando regresé a la cama ya no era Shecomesincolors... era Lafran; Lafran en edad niña y el cabello super lacio… Estaba por decirle hey, despiértame; pero no me dio oportunidad: se puso a llorar, y llorar. Me duele mi tobillo, me dijo; y lloraba y lloraba… le dije que le pondría alguna pomada y el dolor se iría. Pero el clóset se volvió la gravedad de nuevo. Me puse, o lo que sea, me puso de pie de nuevo. llevándome de nuevo hacia el clóset blanco con esa fuerza como de gravedad. Tomé algo de valor y dije quieres meterme al clóset?; pues me meto yo. Y comencé a quitar los muebles las lámparas las cajas que impedían abrir las puertas del clóset blanco. Pero al final dije no, no es momento... y empecé a huir hacia la puerta de la habitación.
Ahí me despertó Shecomesincolors.
Respiras mal… estás agitado…!, me dijo líneas cliché de una película de terror (pero qué más podría decir?). Mi corazón tenía claustrofobia: quería encontrar una salida de emergencia en mi cuerpo.
Entonces le conté mi sueño y otros parecidos en menos de un año. Y cómo en una semana tres personas soñaron mal conmigo cuando en realidad yo me encontraba bien. Y cómo Majestadoscura, a quien he visto dos veces en mi vida, se ha metido a mis pesadillas y en los días siguientes me ha descrito lo que yo vivía-veía-sentía...
Apenas volvimos a dormir. Ella se pasó la noche analizando y escuchando el sueño los sueños las coincidencias. Yo quería recordarlo todo íntegro y por eso lo escribo. También porque quiero recordar que Shecomesincolors estuvo ahí. Lo único que no recuerdo es la canción que había… porque había una canción y yo la reconocía y hasta me la sabía... pero no la recuerdo.
Hoy por la mañana hablé con mi padre. Todo está bien en casa y en la del abuelo. Luego hablé con Lafran y me dijo que el sábado había chocado con Gabo. Pérdida total. Pero para el caso, me dijo, tranqui, que no me duele ni un tobillo y a Gabo tampoco le pasó nada... Me dejó más tranquilo hasta que le pregunté a Majestadoscura si sabía de mi pesadilla.
Tú qué crees?, respondió...
Pero no sé ya qué más pensar; y me da mucha curiosidad cómo lo único blanco, lo único, que era ese clóset que no existe en esa casa, era lo que más me aterraba.
Friday, January 16, 2009
Estoy envuelto en el asunto de las sombras… lo otro, lo que no existe, lo que siempre no vemos nunca. Lo que no vemos en la calle en los demás. Y no tiene qué ver Millás (uno de sus temas literarios) o algún otro; si fuera así lo diría. Pero me atraparon las sombras. Lo que no hay. Las negaciones. Los espacios vacíos, en blanco... en negros que para mí es más real que la supuesta realidad. Los NO antes de cualquier palabra. No-tiempo no-luz no-orden no-espacio.
Y todo esto se subrayó con un enfrentamiento en un camino empedrado a diez minutos del mar y cuya oscuridad mordía como perro:
Salió una sombra llevando en la mano derecha lo que al principio pensé era un machete o una pistola que me apuntaba –sólo se veían las siluetas de las cosas-. La sombra me dijo que a dónde iba y que le diera mi cartera mi dinero. Me agaché para esquivar un ‘machetazo’ y luego otro –ya se intuía, pues, que no era una pistola-. Tranquilamente le dije que tranquilo, que le daba mi dinero y le dejé en una roca 70 pesos. Seguí caminando. La sombra se acercó al botín y lo iluminó con un pequeño encendedor. Escuché sus pasos apurados hacía mí pero aún así no volteé. La sombra pidió tres veces que me detuviera, sin tener eco, hasta que me dio un golpe detrás de la cabeza y otro en la espalda con lo que –ya entonces no intuí, sino sentí- no era un machete sino una rama de árbol –aunque gruesa y ah cómo ardió; y si hubiera sido un machetazo supongo que no estaría aquí escribiendo-. La sombra dijo que no le viera la cara; pero cómo iba a verle la cara cuando no veía más que una silueta? Le dije que no era así, que sólo llevaba eso y no llevaba cartera, pero… que qué quería?
- La mochila; dame la mochila.
Ahhhh, la mochila!
La mochila que de entrada gané en una apuesta clandestina en un mercado clandestino de Montreal -esa es otra historia- y en la que además sí llevaba tesoros personales: una navaja igual a la que mcgyver usa en la tercera temporada que simbólicamente me obsequiaron mi padre y mi hermano –esa es otra historia-; un par de mandalas recién hechas que ya llevaban nombres de mujer –esa es otra historia-; la novela que es mi oso de peluche o la manta que nunca tuve de niño y con la que se duerme a lado–esa es otra historia-; el resto de esos papelitos que me ayudarían a seguir el viaje –y esa fue otra historia-; y bocetos de relatos que nunca se publicarán pero que si un día lo hacen serán un fracaso.
- No… Para la mochila sí vas a tener qué rifarte un tiro (después de todo no me iba a matar ni a desmayar con una rama, cierto?).
Y bailé con la sombra.
Y bailé.
Y mientras lo hacía y estaba atento pensé rápidamente muchas cosas… y en mucha familia-familia familia-amigos familia-gentequerida familia-recuerdos familia-sueños familia-deseos.
Y bailamos.
No nos dimos ya ningún golpe. La sombra salió corriendo en dirección hacia donde yo iba. Yo salí corriendo en dirección a donde la sombra salió.
Ya en la luz, en un café improvisado e invitado por gente del pueblo y a pesar de que les dije que no me quitó nada, fueron por la policía; pero la poli opera igual que en cualquier ciudad.
- Es que hoy es el día de la semana y la hora en que el alguacil se va a La Llorona a disparar su cuerno de chivo.
- Gracias no importa; de verdad, estoy bien… Y no me quitó nada.
Esa noche, así como cuando alguien se despide de alguien y siente que una parte ha muerto o al menos se ha roto, sentí que algo se curó. Si no se le teme a las sombras a qué más? Aún tengo miedos pero ya no enfrente como muro sino a lado; por lo menos ahora (ya ven que la única capacidad inmutable en el ser humano es la capacidad de mutar) y espero me dure un rato.
Pero lo más importante es que aún hoy vivo convencido de que esa sombra era yo. Nadie podría convencerme de lo contrario. Era yo también y al final, en cuanto al miedo, salimos empate porque los dos corrimos, simbólicamente, a nuestros lados opuestos.
Y sé que quizá más adelante nos volvamos a enfrentar. Pero si ya nos vimos sombra a sombra por vez primera, en una segunda quizá hasta nos gustemos. O quizá entonces ya alguien gane…
- Qué, nos disputamos el título?
Y todo esto se subrayó con un enfrentamiento en un camino empedrado a diez minutos del mar y cuya oscuridad mordía como perro:
Salió una sombra llevando en la mano derecha lo que al principio pensé era un machete o una pistola que me apuntaba –sólo se veían las siluetas de las cosas-. La sombra me dijo que a dónde iba y que le diera mi cartera mi dinero. Me agaché para esquivar un ‘machetazo’ y luego otro –ya se intuía, pues, que no era una pistola-. Tranquilamente le dije que tranquilo, que le daba mi dinero y le dejé en una roca 70 pesos. Seguí caminando. La sombra se acercó al botín y lo iluminó con un pequeño encendedor. Escuché sus pasos apurados hacía mí pero aún así no volteé. La sombra pidió tres veces que me detuviera, sin tener eco, hasta que me dio un golpe detrás de la cabeza y otro en la espalda con lo que –ya entonces no intuí, sino sentí- no era un machete sino una rama de árbol –aunque gruesa y ah cómo ardió; y si hubiera sido un machetazo supongo que no estaría aquí escribiendo-. La sombra dijo que no le viera la cara; pero cómo iba a verle la cara cuando no veía más que una silueta? Le dije que no era así, que sólo llevaba eso y no llevaba cartera, pero… que qué quería?
- La mochila; dame la mochila.
Ahhhh, la mochila!
La mochila que de entrada gané en una apuesta clandestina en un mercado clandestino de Montreal -esa es otra historia- y en la que además sí llevaba tesoros personales: una navaja igual a la que mcgyver usa en la tercera temporada que simbólicamente me obsequiaron mi padre y mi hermano –esa es otra historia-; un par de mandalas recién hechas que ya llevaban nombres de mujer –esa es otra historia-; la novela que es mi oso de peluche o la manta que nunca tuve de niño y con la que se duerme a lado–esa es otra historia-; el resto de esos papelitos que me ayudarían a seguir el viaje –y esa fue otra historia-; y bocetos de relatos que nunca se publicarán pero que si un día lo hacen serán un fracaso.
- No… Para la mochila sí vas a tener qué rifarte un tiro (después de todo no me iba a matar ni a desmayar con una rama, cierto?).
Y bailé con la sombra.
Y bailé.
Y mientras lo hacía y estaba atento pensé rápidamente muchas cosas… y en mucha familia-familia familia-amigos familia-gentequerida familia-recuerdos familia-sueños familia-deseos.
Y bailamos.
No nos dimos ya ningún golpe. La sombra salió corriendo en dirección hacia donde yo iba. Yo salí corriendo en dirección a donde la sombra salió.
Ya en la luz, en un café improvisado e invitado por gente del pueblo y a pesar de que les dije que no me quitó nada, fueron por la policía; pero la poli opera igual que en cualquier ciudad.
- Es que hoy es el día de la semana y la hora en que el alguacil se va a La Llorona a disparar su cuerno de chivo.
- Gracias no importa; de verdad, estoy bien… Y no me quitó nada.
Esa noche, así como cuando alguien se despide de alguien y siente que una parte ha muerto o al menos se ha roto, sentí que algo se curó. Si no se le teme a las sombras a qué más? Aún tengo miedos pero ya no enfrente como muro sino a lado; por lo menos ahora (ya ven que la única capacidad inmutable en el ser humano es la capacidad de mutar) y espero me dure un rato.
Pero lo más importante es que aún hoy vivo convencido de que esa sombra era yo. Nadie podría convencerme de lo contrario. Era yo también y al final, en cuanto al miedo, salimos empate porque los dos corrimos, simbólicamente, a nuestros lados opuestos.
Y sé que quizá más adelante nos volvamos a enfrentar. Pero si ya nos vimos sombra a sombra por vez primera, en una segunda quizá hasta nos gustemos. O quizá entonces ya alguien gane…
- Qué, nos disputamos el título?
Sunday, January 04, 2009
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