Showing posts with label [none]. Show all posts
Showing posts with label [none]. Show all posts

Thursday, August 30, 2007

[none]

Una vez nadando en el mar, sorpresivamente como es en esos casos, comencé a ahogarme. A lo lejos veía a mi hermana en la arena y agitaba mis manos en señal de ayuda porque las olas no me dejaban salir. Ella pensaba que la saludaba. A los dos nos da risa todavía.

Otra vez pero en la secundaria, Narciso, flaco, pecoso y pelirrojo compañero, se tiró al suelo y empezó a jugar luchitas. Adivinando sus movimientos me arrojé hacia él como gladiador profesional con mi codo apuntando a su estómago. Di en el blanco, me reí mucho me levanté y corrí a patear un balón. Hiperactivo; 11 años quizá. Minutos después el profe me mandó llamar: Narciso no se tiró a jugar; Narciso era epiléptico, le daba un ataque y yo lo había dejado sin aire.

Si uno sale a cualquier calle inglesa e intercepta a cualquier inglés al azar y le pide que recite un poema inglés, lo primero que se escuchará serán las primeras líneas del poema Not waving but drowning (pueden leerlo y escucharlo aquí de la voz de la autora, Stevie Smith). Según una encuesta que vi hace años este es el poema más aprendido en Inglaterra (como el Capítulo 7 de Rayuela, en Coyoacán, ja).

Las letras de Stevie Smith hablan de alguien que pide ayuda pero a lo lejos se piensa que está saludando. Es gracioso. Incluso cuando se da el saldo del muerto la imagen de alguien agitando las manos en el mar pidiendo ayuda, mientras se piensa que saluda, así como la de alguien en el suelo haciendo movimientos de lucha libre, sigue siendo cruelmente graciosa.


A raíz de cosas que he hecho pero ahora de un acto suicida que protagonizó mi primo este fin de semana he pensado en las veces que uno pide ayuda de una forma no legible, por lo que nadie acude… o cómo por la distancia el llamado de auxilio no llega y a lo lejos sólo parece que saludamos. Puta comunicación que no es culpa de nadie.


Pienso entonces en los momentos en que mi primo –un chaval, un chaval- comenzó a agitar sus manos. Pienso en las veces que ocurren cosas así. En cómo cosas que inician de forma graciosa terminan triste. Pienso que incluso todos captaron sus señales de ayuda desde antes pero él simplemente no ha querido ser rescatado. Pienso también que por todo esto me gusta esa línea de Ende: ‘necesito tu voz donde la mía falla’… porque no siempre la voz de uno alcanza…Y pienso en el poema vertical 9 de Juarroz, llena de parasiempres-paratodos:


Pienso que en este momento
tal vez nadie en el universo piensa en mí,
que solo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.

Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.

Tal vez sea por esto
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo


Y entonces pienso que... si pienso en mi primo en una forma ajena al enojo -sucede que lleva ya varios actos consecutivos- tal vez no lo rescate pero sí le haga llegar un poco de aire a esos sus pulmones suicidas envueltos por ese mar mental –sociópata- donde nada y donde, en este su acto más reciente, casi casi… casi… se ahoga…

Tuesday, August 21, 2007

Martes de presentación editorial...

de tanto pensarte

ya no sé distraer el mundo

de tanto olvidarte

comienzo a recordar lo que no fuimos

de tanto batallar con tu victoria

termino por dar tregua a la derrota

de tanto no ser tú

vivo junto a mí disfrazado con tu ausencia

Daniel González Dueñas, La Raíz Eléctrica


En qué radica que un grupo de gente se pueda pasar dos horas hablando de la otredad? De que uno existe en tanto que el otro existe. De que estar con alguien no es estar con alguien realmente sino estar en alguien. Cómo es que un grupo de gente habla entre ellos y durante dos horas sobre lo que hay en el espejo? No sobre el reflejo. No. Sino de lo que hay ahí, ahí ahí ahí: en el espejo. O de cómo podríamos realmente ver que si tiras una pelota al espejo la pelota sigue en línea recta hacía la otra parte profunda del espejo. Y es una sola y una misma pelota. Y cómo la pelota no rebota hacia ti sino que se sigue… Y en qué radica que además todo esto se ligue a un poema que protagoniza la imagen congelada de un pájaro que mira a un pez y viceversa? Agua-aire, aire-agua. Un pez y un pájaro que terminan por cambiar de lugares (o que modifican el espacio que hay entre ellos). Un pez y un pájaro que en ese cruce y en esa descarga concluyen en algún momento en ese cruce y en esa descarga que son un solo ser. En qué radica que un grupo de gente hable de esto durante dos horas? En qué radica que en esta noche ahogada vayan a aplaudir al final al autor responsable del poema y a su libro? A su pájaro a su pez a su pelota en el espejo? En qué, que la gente se reúna no por él, por o para el autor, sino por y para la poesía en sí. En qué, que la gente se reúna como una secta –aunque sea en el buen sentido- por y para ella. En qué radica que citen a Apollinaire y su ‘mi vida por tus ojos lentamente envenenada’?... Y sobre todo, en qué radica que en medio de los pensamientos de este grupo de gente que discute las otredades de Cortázar Borges Escher de pronto se instale en mi cabeza la imagen de la vendedora de libros que me dice que su tesis es sobre un poeta?... sobre un poeta que no me gusta… En qué?

Monday, August 13, 2007

Ni principio ni fin…(pero con el Principito y su sax)…

La luna que viaja en taxi...

Un día va a traer un borreguito, le dará de comer y hablará con él todas las tardes acerca de los amaneceres. Se quema la oficina el escritorio la computadora el edificio el perro de la entrada todos pero no… él no… él riega plantitas… riega plantitas en su oficina… Es el Principito, digo yo, que se salió del libro, vivió un tiempo en Chile y llegó a este edificio. El Principito que mientras el baobab se come este planeta de gobierno donde habitan los escritorios de triplay, él riega plantas. Que mientras los jefes y los jefes de nuestros jefes se matan mentalmente, él con su acento chileno dice tengo hambre ya vámonos a comer y se sale valiéndole todo, todo, incluso las miradas cuchillos de los jefes y de los jefes de ellos. Uno tiene qué comer, no? Es el Principito chileno al que le debo un tatuaje. Un tatuaje que me dejó un viernes que salimos los tres: el Principito, ella y yo.

Íbamos en el auto de ella, dictadora de un volante de indiferencia y seriedad. Estás enamorado hasta las patas, se daba cuenta el Principito y me lo murmuraba mitad lástima mitad advertencia. Es inteligente, mucho, me justificaba yo mientras jugaba con el pelo de ella que estaba hecho más de latidos míos que de pelos suyos.

Esa noche la luna no tuvo dinero para el taxi y despedimos al Principito en medio de la oscuridad. Lo arrojamos en una esquina adornada por cartas pisoteadas por llantas, sucias, encharcadas. Si estuvieran limpias serían cartas-cartas; como eran un asco entonces eran cartas de amor, supuse. Toda la noche además de vodkas yo había bebido los consejos e historias del Principito (desde anécdotas con la familia de Allende, con Quino, con Bachelet, hasta discusiones con… no sé… el Mastuerzo). Y al bajar de esta nave de embriaguez, ahí la aguja la tinta el tatuaje: disfrútense, la noche es joven, ustedes… disfrútense.

No escupió ningún poema o ninguna frase con etiqueta histórica. De hecho sólo fue esa palabra. Disfrútense. Y fue la forma en que lo dijo. Como si el Principito supiera que eso iba a terminar, que todo iba a terminar y lo único que había qué hacer era eso. Disfrutarla a ella, a ella en la noche sin luna, a ella en las noches que se dejara. O simplemente disfrutar la noche, las noches.

Y así fue; así fue hasta hace unos días desde los que ya solo sólo bebo en vasitos de unicel su recuerdo, servido por su depresión y por su, en resumen, ‘no eres tú soy yo’. Desde los que ya solo sólo bebo en vasitos de plástico una paliza, servida por su pelo hecho ya de puñetazos. Puñetazos en mi tórax en mis sienes. Con luna o sin luna. Con cartas o sin cartas. Y desde los que ya sólo solo platico y me entrevisto con su vacío.

Por las mismas fechas me regañaron a mí y al Principito, gracias al Principito, claro. Que si nos tomamos mucho tiempo para comer; que si hacemos lo que queremos; que si llegamos tarde que si nos vamos temprano. Fue inútil explicar que nuestros tiempos son relativos y que finalmente ambos, cada uno en su área, entrega lo que debe.

No lo entienden, concluyó el Principito, este Principito de 54 años que vive en su planeta, no lo entienden. El baobab se sigue alimentando de este planeta de gobierno donde habitan los sellos de goma que autorizan trámites. Se quema la oficina el escritorio la computadora el edificio el perro de la entrada todos pero no… él no… él riega plantitas buenas… Y un día no muy lejano llegará con un borreguito. Entonces subiré a su oficina, pediré al Principito que toque el saxofón como lo toca en su casa -y para que entonces nos regañen con razón- y para no hablarle más de amaneceres le contaré a su borreguito cómo fue que ella se despidió; cómo fue que se fue enmarcada en ese pelo que aún se sigue asomando y poniendo frente a mis telescopios, y que cuando desde este planeta donde habitan los papeles-memo enfoco los lentes y las coordenadas alcanzo a apreciar, a lo lejos, que su pelo aún está hecho de latidos… a lo lejos lejos lejos … de latidos...

Monday, July 30, 2007

Sr .G. Pequeño...


Llega el domingo y uno no quiere que acabe. Y lo prolonga lo más lo más que pueda. Lo exprime como dinero a fin de mes, como vino en la botella. Uno deja que gotee mientras las ojeras beben la hueva que da pensar en el lunes. El maldito lunes. Si pudiera mataba varias cosas empezando por el lunes, la mayonesa y la crema. Después mataba al IFE y a la CNDH que nunca han servido pa’ ni madres; los bancos, ya luego a algunos politiquillos. Luego algunas revistas; directores de cine también… Y al momento de matar al lunes sería ojete como él ha sido conmigo. Le enterraría astillas, le clavaría cosas con un martillo, lo quemaría, le arrancaría el cuero cabelludo, lo torturaría, lo sodomizaría, me lo 'comería sólo para volverlo a vomitar', lo asfixiaría, lo abriría le sacaría las entrañas, se lo daba a ratas; lo pondría una semana entera frente a dvd's grabados con el noticiario de adela 'soy la lectora de noticias número uno del país porque no tengo cerebro' micha, ventaneando y la oreja; le clavaría desarmadores en los ojos y lo cortaría en pedazos y lo mandaría por correo a asociaciones cristianas.

Pero no puedo; no puedo matarlo. Son la una am del que para mí sigue siendo domingo… las dos las tres las tres 30… las tres 30 con 21 segundos 22 23 24 25 26… En unas horas estaré durmiendo en la oficina. De almohada tendré tazas de café ya frío el cual además tengo prohibido. Siempre he odiado el lunes. Y siempre había tenido suerte para no trabajar en lunes hasta hace ya cierto tiempo. No quiero llegar, mi trabajo está bueno pero no en lunes. En lunes no me gusta nada; debo mantenerme despierto… releo lo primero a la vista, ‘Vernon God Little’ de DBC Pierre que me regaló Lablú –lo recuerdo perfectamente- allá en el 2003 recién que ganara el Booker. La traducción es chafa porque es mía y esto es casi al inicio cuando al Vernon de 15 años lo comienza a interrogar el asistente del sheriff. El amigo de Vernon, Jesus, se echó a 16 compañeritos de escuela antes de matarse él, y Vernon Little es sospechoso. El pueblo quiere venganza:

- Menciona las dos fuerzas de este mundo subyacentes a toda vida.
- Uhmm pobreza y riqueza?
- No…
- Bueno y malo?
- No; causa y efecto. Y antes de empezar quiero que nombres las dos categorías de gente que habitan nuestro mundo. Puedes mencionar estas dos categorías?
- Causantes y efectistas?
- No. Ciudadanos y mentirosos. Me sigue Sr. Little? Está aquí?
Es como, ahhhh. Quería decirle ‘no, guey, estoy en el lago con tus putas hijas’, pero me quedé callado. Por lo que sé ni siquiera tiene hijas. Ahora pasaré el resto del día pensando en qué es lo que debí haberle dicho. Esto está completamente jodido.


Jodido como el lunes que sigue ya pronto. 4:05. El domingo es en realidad un travesti disfrazado de corbata zapatos boleados y gel. El domingo que desde las 8pm comienza a vestirse de hueva hasta llegar al lunes que quizá odio porque inicia la semana y pienso en todo, en todo lo que hasta ahora, que ya es mucho, el tiempo simplemente no me ha dado.

- Por qué las películas tienen siempre un final feliz? Porque imitan la vida. Ya lo sabes, lo sabes… – dice Vernon más a sí mismo para convencerse que él tendrá un final feliz. Pero chale con las películas que veía el Vernon...

Que no sea lunes. Que no sea lunes. El lunes sabe a mayonesa a crema a IFE a CNDH a banco a Chilango a Iñárritu… El lunes muerde como perro y el café no vacuna, no vacuna, no vacuna…

Sunday, July 15, 2007

Si lo leen todo les disparo una caguama...

Bar turbulento, de Corcobado
Mi alma está grapada en la pared de un sucio bar. Mi alma es un poster de una chica fea, desnuda en la pared de un bar. Mi alma tiene la fecha de caducidad tan próxima como la suciedad de este bar, de este turbulento bar.


¿Y a ti qué te pasa? Nada (ella el trabajo el trabajo ella), no, nada. Pinches jóvenes siempre traen pedos; yo ya soy como sicoanalista, vienen y me cuentan… Pero no le conté nada así que preguntó: ¿y qué piensas de estos tiempos?

Pues que estaban de la chingada; como lo estaba también que me llenara de saliva cada que abría la boca. Dejé que me siguiera rociando porque empezó a contar la historia de cómo se estaba acostando con la esposa de un gobernador. Interesante, cruel, karma. Sacó fotos y sí, jaja, o era una doble o realmente era la esposa del gober.

Dos caguamas después Federico me babeaba el otro lado de mi cara ahora con su pasado. Fue pintor, rockero y en sus tiempos un ácido y una mujer eran suficientes para ponerle un disfraz de súper héroe con el que devoraba la noche a bordo de su fedemóvil, un mustang no sé qué. Led Zep adornaba su putamadre qué tiempos, pero sobre todo nuestro zigzagueo. De pronto un chillido… ella… ella ya me olvidó… extrañaba Corcobado desde la rockola. No quedó más que chillar también.

La banda cerca de la rockola que después se identificaría como el Tata (un clon de Lázaro Cárdenas que decía ‘no, no; si realmente fuera el Tata no hubiera tenido a Cuauhtémoc de hijo’), el Güero (un guey negro negro), un guey, otro guey, otro y yo, formamos entonces un coro en el que de entrada pues ya éramos amigos. Hice cuentas y me faltaban 17 pesos para comprar otra caguama así que doné los diez que me sobraban al Güero y le dije que pusiera algo chido. A los Rolling, ponte a los Rolling le pidió Federico a quien el pasado se le manifestó cuando llegó una anciana, no recuerdo su nombre, con un escote bien mamón.

- La conozco desde que tenía 25 años, fuimos novios. Oye, ven…. Te presento a mi hijo…
- Hola mucho gusto. Sí es tu papá?
- Hola. Sí, es mi papá pero lo acabo de conocer. El muy cabrón me abandonó de pequeño.
- Ah qué hijo de la chingada…
- Cuéntale a mi hijo cómo paseábamos…
- Ah sí, muy bonito auto. Tiene uno ahorita también muy bonito –decía la anciana que salpicaba más saliva que Fede quizá porque no tenía algunos dientes.
- A mí se me hace que es farolón…
- No, sí tiene lana el guey… es más que invite una caguama.

No sé por qué no se me había ocurrido antes. Mi padre que estaba tomando ron le compró entonces una caguama a este su hijo y pidió un vaso para la anciana.

- … ya tienes a tu chica, sólo te falta el ácido, papá.

Led Zep seguía sonando. La cerveza se terminó y mi papá se llevó a la mujer sólo para volver y regañarme. Que sólo se les da un trago y ya. Si quiere más no, que pague ella. Que si con un trago se conforma está bien. Que si le das un trago ella qué te da. Que si dando y dando. Que si a las putas sólo se les compra un trago. Y me agarró la nalga izquierda.

- Epa… qué?
- Te invito otra caguama.

Pensé bueno, si me invita dos tragos pues es que no soy una puta.

- Chido…

Mi papá comenzó a filosofar. Que vivía en San Jerónimo que sus hijas estaban bien guapas y una era chef y vivía en Barcelona casada creo que con un inglés, que él tenía un chofer. Sacó su celular y se engañó a sí mismo simulando que hablaba con alguien.

- Dónde andas cabrón?... ahh bueno… espérate ahí eh… Es mi chofer –dice.
- Y yo soy tu hijo, papá.

Estábamos ya tan ebrios que nos entendíamos perfectamente.

Los Rolling decían que sólo era rock and roll pero que estaba chido, lo cual era una convocatoria urgente a nuestro coro. Y aquí además inauguramos la academia de baile jaggeriano. Cómo bailaba, cómo bailaba? Así, mira… dijo el Tata. No, no, era más bien así…dijo otro guey. No mames estás bien pendejo dijo el Güero. Así. Nel, Güero, así… y me puse las manos en las caderas e hice algo más parecido al paso de una gallina que al paso de Jagger. Tú le haces como gallina, dijo el Güero.

Pedí una botella familiar más, la cual no sabía cómo iba a pagar porque mi papá ya se había ido; pero no podía pensar en eso. Además, si no podía pagar daba lo mismo que fuera una, dos o tres. Iba en dos cuando el Güero aplastó de un puñetazo una cucaracha en la pared y cuando la otra cucaracha, aquella inalámbrica, comenzó a vibrar.

- Qué bueno que llamas. Pasa por mí y paga mi cuenta…

5 años no sé cuántos días y 20 minutos tardó en llegar. Mi mejor amigo de los años maravillosos cuando vivíamos a dos cuadras y yo estaba enamorado de Miriam Cooper desde que la conocí cuando atropellé a su perrito con mi bici que sonaba como moto gracias al frutsi que le instalé en la llanta trasera. El buen Cráneo. La última vez que lo vi fue cuando se casó. Cuando llegó lo presenté con el coro y la academia de baile. Y a aquellos que recién se anexaron a la ahora mini orquesta de rock donde con instrumentos raros y sin haber estudiado tocábamos igualito a Led Zep.

- No seas cabrón-, me dijo uno de los nuevos- cinco años de no ver a tu cuate…. por qué lo citas aquí?

Emparejados a Cráneo y a mí se encontraban ya mis otros carnales: Fredy y el Chinin (un guey lacio, lacio; no, no es cierto). Llegamos al reven de Liz-la-igualita-a-mi-prima. Saludé a gente que no veía hace tiempo. Siguen igualitos, qué milagro, pásame tu mail y todo eso.

Bailaba. No sé qué pero bailaba, señal clara de que estaba mal, realmente mal.

Yo y la bonita. Acompáñame a dejar a mi amigo a su casa y nos vamos a la mía. No, no… me quedo con mis amigos. Qué pendejo, dijeron ellos.

No mames tienes sangre. Veo mi mano. Cómo es ruidosa la sangre, pienso y sí, sangre en mi mano. Es la primera vez que protagonizo una película de Jodorowsky.

Hola hola por qué tan solas? Ellas se asustan. Creo.

Le digo a los policías que soy periodista y que precisamente estoy escribiendo sobre la corrupción. No puedo ni leer sus nombres. Cráneo les da 50 pesos y nos dejan en paz.

San Pascualito Rey. Canto. Fumo. Bebo. Ya no se entiende lo que digo. San Pascualito Rey.

Despierto. Tomo el celular para ver la hora. El día ya está en decadencia. Veo mi mano, es una cortadita apenas. Me reviso los bolsillos tengo tarjetas de gente no sé quiénes son ni recuerdo haber hablado con ellos. Huele a cigarro. Parece casa de secuestradores. Cerveza, sustancias, cigarros todo por todos lados. Falta que en mi embriaguez haya secuestrado a alguien también pero reviso la casa y no. La memoria comienza a dilatarse. Pero se pierde. Veo poco, recuerdo poco. Me doy cuenta que perdí mi ipod. Me duelen mis listas estaban chidas. Y me quedo pensando… en ella en el trabajo… en el trabajo en ella...

Thursday, July 12, 2007

Payasodía...

Estos puños no bailan... (foto tomada por mi bro el Fredy)

Cuando el payasoportero de nuestra payasaselección hizo su payasa-salida, el día cerró bien... para ser un payasodía. Antes, por la nublada payasamañana salí y me conecté al payasoipod; puse el random porque quería que mi estado payasoemocional se materializara musicalmente, incluso se manifestara mi estado payasofilosófico matutino ya que camino al payasotrabajo iba a pensar en lo que había leído ese día, o una noche antes, o me habían contado no recuerdo, que el jaladoswky ha dicho siempre: “Hay un misterio en el humano… y es que antes de nacer fuimos algo; como algo seremos después de morir”.
Pero a ver jodo… si ya naces, eso mismo, jodido, muerto? comenzaba yo cuando el payasoipod comenzó a silbar en tonada buenaondita, escogiendo para la payasareflexión de vida y muerte a ‘Young folks’ de Peter, Bjorn & John, la cual era, por esa misma payasanaturaleza de rolita-buenaondita, algo que no cuajaba con mi payasafilosofía existencial aunque fuera de pulquería. Le di un madrazo a la flechita del payasoipod que va hacia adelante y apareció Walking with thee, que es como Caminando con vos y que de entrada era una incoherencia porque iba solo. Caminando con vos, caminando con vos, vos… ahhhhh, pinches argentinos hoy se la pelan.
Luego de no sé ya cuántas payasohoras quedé libre. Morcillo tuvo la recaída de un ataque valeriazoide por lo que no pudimos ver juntos el payasopartido. Llegué a casa me quedé dormido. Y como tocado por una payasavarita mágica desperté y dije ‘no mames, la Berebere!’ y sentí que la varita era un payasobat de beisbol. Ya voy, ya voy. Cuando llegué al payasobar ella ya estaba emparejada a dos gabachos. Peter, dijo el alto. El otro dijo Paul pero le puse John... aunque no tuviera nada qué ver.
15 minutos pasaron por la payasacabeza de la payasamesera antes de darme mi payasovodka. Al segundo trago el payasoportero de nuestra payasaselección hizo su estúpida payasa-salida. Gol. Gol en contra. No había un solo modelo, ni actor de tv, ni conductor de tv, ni publicista, ni director de mtv, ni conductor de mtv, ni productor de mtv, ni modelo de mtv, ni modelo de comerciales, ni artista, ni guionista, ni periodista dizque cultural, ni fotógrafo de modelos, ni mesero o mesera de la condesa, ni mesero o mesera de polanco, en el payasobar; es decir, no había un solo payasoargentino pero los escuchaba ya en mis oidos y los imaginaba agitando sus brazos hacia adelante con ese ademán copiado a un títere guiñoliento y haciéndose sentir como hielo en la espalda, en los huevos, ‘...y víste, víste qué gol, che?!'
Me quedé el resto del partido no sé si por respeto a la Berebere o porque estaba esperando mi segundo vodka, que como gol mexicano nunca llegó; pero no quería ver ya nada. Qué payasahumillación tan cuajada con el payasopenalti que, según escuché, tampoco era. “No hay misterio en nuestra selección mexicana… y es que antes de nacer fuimos nada; como nada seremos después de morir”... 'Ehhh?', dijeron Peter, Bjorn & John, digo Peter, Paul & Berebere. Cuando salí del bar alguien silbaba 'Young folks' en estrategia buenaondita para levantarse el ánimo; pero no supe si era yo porque en mis oídos los payasoargentinos murmuraban en su payasoacento 'daaleee daaleee...’

Nota 1: En este payasodía los payasoargentinos protagonistas son sólo los que viven en esta payasaciudad; quizá es esta payasaciudad misma la que los vuelve un payasodolor-horror indescriptible.
2: Este payasodía viene de Horridía (“Horrorday”, capítulo de London Fields, de Martin Amers)
3: Y todo esto porque Morcillo puso en su nick: 'y ese payaso es el portero de México?.... esa fue su jubilación'.
4: La peor, no acabará mi payasafe en payasoHugo

Friday, July 06, 2007

El cerebro de la contadora

Hay actores a los que no se les puede creer. Por ejemplo, nunca le he creído a John Malkovich. Cada película diferente, cada historia diferente, él permanece...: él como John Malkovich en el papel de John Malkovich. Igual que nuestro Diego Luna que siempre es Dieguito Luna en el papel de.... adivinen...Dieguito Luna! Ese hobbit siempre es el mismo personaje, no? Bueno, el punto es que desde hace tiempo y de lunes a viernes y en horarios de oficina tengo muy presente la película ‘¿Quién quiere ser John Malkovich? (donde efectivamente es válido que Malkovich actúe como Malkovich- la vieron?)’.

Resulta que un día entré al sanitario de la oficina a hacer lo que debía en uno de los mingitorios (nunca me gustó esta palabra; repítanla en la mente y no, no... no suena bien no sé por qué...). No había nadie, absolutamente nadie y de pronto y de la nada sale un cabrón de una de las puertas-casitas de los retretes. Putamadre el susto! Y putamadre el disimular tener todo bajo control mientras este carnal, como extraído de London o The chimney sweeper, sucio, fatigado, ojeroso, delgado, con los ojos desorbitados y enfundado en un overol de ilusiones rotas, se diría, abandonaba el lugar.

De dónde había salido??? Eché una mirada y encontré una puerta, una puertecilla como para enanos –sí vieron la peli?- en la que dentro sólo deslumbraba la oscuridad... Y empecé a debrayar pensando en si existen umbrales a mundos o zonas paralelas, otras dimensiones... reconocí en este punto que aunque a Malkovich no le creo –nota: es más probable que sea yo quien no sepa apreciar sus actuaciones (con Dieguito no hay falla, siempre es él en su papel)-, el guión de esa peli está bueno simplemente por abrir... cosas... algo más que la tapa del retrete, pongamos.

Y no sé si porque apenas era martes aquél día pero empezaba a notar similitudes entre estas oficinas y las oficinas de la película. Por ejemplo, al igual que en este filme nosotros también caminamos medio agachados... aunque nosotros por la opresión de un sindicato muy cabrón que a la menor amenaza a los sindicalizados están listos para meterte desde un reporte hasta un paro nacional. Es un sindicato que, por ejemplo, se dedica a organizar la comida por el día de las madres sindicalizadas... en pleno junio!! junio!! Nadie de los no-sindicalizados dijimos nada, por supuesto...

Y bueno, como en cualquier otra oficina no fue posible guardar el secreto de la puertecilla. Lo supieron incluso las compañeras del departamento administrativo que, aunque la puertecilla no está en su baño, es más, ni siquiera en su piso, les vimos intenciones de que, así como venden dulces en sus escritorios y bufandas esferas y series de luces en épocas navideñas, estaban tratando de lucrar, como en la peli, con tours organizados al cerebro de quien resultara responsable, recuerdan que en la peli aquella puerta lleva al cerebro de Malkovich y se dedican a lucrar con ello?

- Pero y si nuestra puerta no te lleva a un actor, sino al cerebro de la contadora Sarmiento? –preguntó un compañero con visión.

Y desde entonces ya nadie se acerca a la puerta... incluso los de arriba pidieron un memo a los de abajo para mandarlo más arriba y entonces cancelar la puerta, lo más pronto posible. No sé si sea yo, pero a las compañeras del depto. administrativo las he visto ya tan resignadas de no poder lucrar con los tours que mientras llega la época navideña, además de dulces, han empezado a vender películas piratas. Ahí, alineadas, están Todo el poder, Y tu mamá también, Nicotina, La terminal, Dirty Dancing, Criminales, Sólo dios sabe... y próximamente... El búfalo de la noche...